Llegó de su viaje a Washington, estuvimos un mes completo separados. Al principio no lo reconocí y me puse a llorar, pero después ya me fui acostumbrando a su presencia y cuando me entregó los regalos que me trajo , ahí si que estaba contenta.
Después fuimos al parque a jugar, y salimos de paseo en mi coche nuevo que es más liviano y chico que el anterior, es que mi mamá bajo sus buenos kilos con el otro coche, subiéndolo y bajándolo del auto.
Aquí les muestro unas fotitos de nuestro paseo al parque araucano.
